En los últimos años, son muchas las familias que se han acercado a mi consulta como profesional de la MEDIACIÓN FAMILIAR en busca de apoyo y acompañamiento en la crianza, cuando los padres están en conflicto y en fase de negociación de divorcio. Por suerte, cada vez son más las familias huyen de estándares sociales antiguos y buscan nuevas formas de afrontar la educación de sus hijos y sus hijas de forma más respetuosa.

El periodo navideño es, en muchas ocasiones, causa de estrés y ansiedad. La mayor fuente de estrés durante las vacaciones de Navidad es la familia, principalmente, las comidas familiares, las obligaciones familiares y las tradiciones familiares.

La Navidad es una fiesta que está muy ligada a las reuniones y ser una familia separada o reconstituida aumenta las posibilidades de reunirnos con todas las personas que forman parte de la vida del menor, pero al mismo tiempo puede ser la oportunidad para que se genere el mayor CONFLICTO entre padres.

La educación debe ser respetuosa con la infancia, sí; y, al mismo tiempo, también debe serlo con las personas adultas que forman parte del núcleo familiar y con las situaciones que se produzcan en nuestro día a día e incluso aquellos padres que MEDIAN en el conflicto para una futura o previsible separación o divorcio.

La Ley orgánica 8/2021, de 4 de junio de protección integral y a la adolescencia frente a la violencia.

«No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana». (Cumbre Unicef 1990)

La protección de las personas menores de edad es una obligación prioritaria de los poderes públicos, reconocida en el artículo 39 de la Constitución Española y en diversos tratados internacionales.

De entre ellos, Destaca la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por España en 1990. Tiene también tres protocolos facultativos y se desarrolla mediante las Observaciones Generales del Comité de los Derechos del Niño, de las que destacamos las referentes al derecho del niño.

a) a ser escuchado b) a no ser objeto de ninguna forma de violencia c) la primacía del interés superior del niño y de la niña.

Si esta es la primera vez que os enfrentáis a estas NAVIDADES como familia separada o reconstituida, os facilitaría pautas de acompañamiento, con respeto y empatía en este difícil proceso de transformación.

¿Cómo acompañar el cambio de forma asertiva?

En este cambio de enfoque lo más difícil quizá sea desaprender todo lo aprendido hasta el momento, intentando neutralizar la parte más emocional, pero también es importante encontrar alternativas a las herramientas educativas tradicionales, como valorar (los premios o los castigos) como una negociación emocional cuyo objetivo es la obediencia sin reflexión. El gran e infalible “sentido común” es una de las ideas para afrontar este cambio.

¡Que la crianza no es fácil, es una evidencia! Cada vez son más las personas y las familias que toman conciencia de que la educación tradicional, basada en el autoritarismo o represión emocional en las cuales han estado educados muchos padres, es PERJUDICIAL.

Al mismo tiempo, somos conscientes de qué cosas no nos gustaron de nuestra infancia y aquellos patrones que no queremos repetir, sin embargo, nos asusta caer en el otro extremo, en la permisividad, y caer en la otra cara de la negligencia como madres y padres. Siempre ofrezco la fórmula que nos ayude a mantener ese equilibrio entre amabilidad y firmeza.

No se trata de anteponer los caprichos y deseos de nuestros hijos por encima de nuestras creencias o necesidades.

No se trata de decirles a nuestras hijas siempre que sí a todo. Se trata de buscar la manera de que las necesidades de todos los miembros de la familia queden bien cubiertas y sean atendidas de manera respetuosa.

Se trata de tratarles bien, ¡sí; y también de tratarnos bien como padres!

Se trata de dejar de humillar y controlar, ¡sí; y también de dejar de sobreproteger e incapacitar!

-Darse la opción de seguir compartiendo ciertos momentos especiales entre los progenitores en fechas de Navidad puede ayudarles especialmente si la separación es reciente, aunque solo es viable en caso de que la relación sea buena y dejando claro que la decisión de la separación es firme aunque se sigan compartiendo momentos importantes con los hijos en razón del respeto y la intención de optimizar un máximo equilibrio emocional.

-Aprendiendo a establecer límites respetuosos en función de las mismas. Y lo haremos mediante la práctica de una buena comunicación positiva, sin reproches, sin culpabilizar al niño, huyendo del autoritarismo y TRANSFORMAR, valorando soluciones útiles y consensuadas entre todo el núcleo familia.

-Los padres separados o divorciados seguís siendo sus principales referentes en la vida, así que es importante mantener a los menores al margen de los conflictos (si existen) para que pueda mantener una relación sana y plena con cada uno de los progenitores.

Es importante que siempre se FACILITE EL CONTACTO con el otro progenitor mientras están con uno de los padres y se llegue a buenos y útiles acuerdos para que aprendan una buena comunicación en familia.

Las separaciones o divorcios no anulan la existencia del concepto o pertenencia a una estructura familiar, sea la que sea.

Una última recomendación …. Permitan crecer a su hijo en una familia donde el amor y el respeto siempre estén presentes.

“Fabriquen recuerdos inolvidables para estas Navidades”.

Mercè Pomar
Mediadora de Familia & Abogada
Terapia sistémica.